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El Ensayo I


 Sobre el génesis de la aventura, prometo transmitir otro día, cuando me encuentre más a distancia de la experiencia que, en un ejercicio de resignificación digno de discurso coach, tipo new age furioso, me ha dado por transformar en un blog con la esperanza de sacar algo en limpio y compartirlo, porque soy una convencida que nunca una experiencia es en vano si sirve a alguien más y casi siempre las experiencias humanas sirven a alguien más.

 Así, las cosas, sólo les contaré que en una universidad de Santiago, de cuyo nombre, por ahora, no voy a acordarme, se nos entregó el desafío de escribir un ensayo sobre temas relacionados con escuelas madre de la psicología. Me engolosiné con Jung y los arquetipos, con la tarea de un análisis desde lo contemporáneo.

El ensayo en cuestión, que me costó varias horas de sueño por “bloqueo bibliográfico” hasta último minuto me tuvo con la duda de si tenía sentido, si mis preguntas eran válidas, si los procesos reflexivos se sostenían. Felizmente vinieron una profesora, dos psicólogas, un sociólogo y una abogada con formación en género a mi rescate y a aclararme que sí, que tenía sentido y que era interesante. Es el problema de tirarse  a un primer ensayo sin pensar en portarse bien (es decir a describir el modelo o la teoría y concluir que es muy buena), tirándose al vacío con una idea osada e intentando ser pulcra.

 No puedo dar muchas pistas del resultado, aún no tengo la nota, pero les cuento enseguida de qué va (no tengo problemas con que me tiren tomates mientras no haya acritud jajaja). Y si alguien lo quiere se lo puedo enviar, aunque aún me queda por pulir un poco las citas y referencias.

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